jueves, 17 de marzo de 2011

¡Qué dficil es tener un blog!


Buenos días a todos, a los pocos que os pasáis por este breve espacio donde espero poder conseguir que descanséis. Hace unos minutos reflexionaba a cerca de lo que supone llevar un blog, y me he dado cuenta de que si realmente una persona quiere escribir entradas interesantes es prácticamente inviable estar escribiendo a diario. Además, para poder escribir con una regularidad aceptable es necesario dedicarle un buen rato. No digo que mi poca capacidad de actualización se deba a eso, pero sí que es verdad que no es fácil llevar algo como esto… Tienes que escribir cosas que interesen, que enganchen, que entretengan y sobre todo que tengan un carácter un poco serio y no sean simplemente por tenerlo actualizado.

Por esto, y por otra serie de razones, yo no suelo actualizar mucho mi espacio. Pero siempre procuro pensar en ideas interesantes para sacar tema. Algunas veces surgen por arte de magia, otras por pura necesidad, como cuando estás en un mal momento y quieres recordarte a ti mismo todo lo que eres y las ideas que sigues y persigues. En otros momentos es una canción la que te ayuda a sacar un buen tema. También cabe darle importancia a esa gente a la que se conoce como “musa”, para los que no sepan lo que significa, digamos que es la persona que consigue inspirarte. 

Por ejemplo, hace no mucho escribí una entrada pidiendo disculpas a una muy buena amiga mía, y me inspiré gracias a ella, todo lo que escribí lo obtuve pensando en todo lo que habíamos hecho juntos como amigos, en todo lo que yo pensaba sobre ella, y en lo buena que había sido conmigo. Si tienes una musa, bastan unas pocas ideas para que salga el texto más bonito que puedas escribir en tu vida.

Por otro lado tenemos también el hecho de elegir bien los contenidos, no ya en el ámbito de los temas, sino en cuanto a la publicidad de los mismos, porque puede que haya temas que no haya que contar en un blog, como la vida personal de uno mismo, u otro tipo de cosas. Y muy unido a esta idea podemos incluir la de que hay que vigilar qué decimos y cómo lo escribimos, para evitar cualquiera tipo de interpretación equivocada que nos pueda crear problemas. Sí, puede que todos escribamos nuestras cosas de la manera en que las hablaríamos, pero hay gente a la que le gusta darle la vuelta a todo, y poder meter cizaña, y para evitarnos problemas mejor dejar las cosas claras a la primera.

Bueno, también podemos decir que hay que dividir bien los temas, ir avanzando párrafo a párrafo y no sé, utilizar buen vocabulario y escribir con la correcta ortografía, aunque ahora mismo Word nos corrige lo que le pidamos, ¡jajaja!  No todos los aspectos en los que hay que fijarse son puramente técnicos, hay muchas formas de que un blog no salga como esperamos, y muchas otras de que sí, lo importante es que te intereses por el blog y que sepas las obligaciones que ello requiere.

Yo, por mi parte, me tomo muy enserio el blog, porque me parece un buen lugar donde poder expresar mi opinión y que cada cual la lea cuando le apetezca, es un lugar donde desahogarse sin hacer daño a nadie, porque realmente no quiero hacer daño a nadie, pero tampoco quiero acabar siendo un amargado con mil problemas en la cabeza. Es un lugar donde la gente que te conoce puede llegar a ver tu lado más oculto, no porque sea falso, sino porque no voy por ahí contándole a cualquiera este tipo de cosas. Por eso mismo, mi blog no está abierto al público, bueno sí, pero no lo he ido predicando a los cuatro vientos, aunque algún dia me gustaría dar el salto.

Por último, me gustaría remarcar que tener un blog produce un beneficio para quien lo escribe porque consigue plasmar en el papel muchas cosas que de otra manera se las guardaría. Sin embargo, hay gente que tiene blog para que la gente lo lea, para que la gente le siga, para volverse popular, vamos. Y esa no es la idea, puede que esté generalizada, pero eso no quiere decir que sea el fin de un blog. Tener o no tener gente que siga tu blog no es lo importante, lo importante es lanzarse a escribir de cara al público en un sitio tan grande como Internet, perder la vergüenza y darte a conocer un poco más. Como siempre, esperamos un buen comportamiento por parte de la gente que lee, esperamos que lo lean con buenas intenciones y sobre todo esperamos que si copian algo… Mencionen que no es suyo, porque malo será que cuelgues algo, alguien te lo plagie y gane algo a tu costa, pero eso ya es complicar la situación demasiado, espero que no me pase nunca.

Me despido ya, en este día del patrón de mi facultad, besos, abrazos y saludos,


                                                        Juan Lasheras Cuenca


P.D.: Si quieres tener un blog, hazlo, pero piénsatelo bien antes. Con él vas a conseguir relajarte, hacer reír, hacer pensar, tal vez hacer llorar… Pero no vas a conseguir que nadie se enamore de ti, que nadie te tenga como un dios o cualquier otro tipo de cosa que no compense. Puede que parezca lo contrario, pero este no es un medio para beneficio banal, sino para un beneficio más bien espiritual. Hombre, puedes llegar a conseguir que alguien piense que no eres tan estúpido como parecías pero… Esas son cosas naturales.

martes, 8 de marzo de 2011

Reflexiones en la sala de estar


¿Qué es la vida? ¿Cómo tenemos que vivirla? ¿Somos sólo nosotros o influyen los demás en ella? 

Esas no son sino unas de las muchas preguntas que todos nos hacemos, bien sea una mañana al despertarnos y comprobar asqueados que el día empieza mal, o después de recibir un palo tan duro como puede ser el fin de una relación, o el fallecimiento de un ser querido… Son tantas las maneras por las que podemos llegar a las mismas preguntas… Y es que el ser humano no es tan complicado como parece. Tiene miedo. Sí, cualquiera que quisiera hacer valer su hombría me pegaría si le dijera esto, pero es la más pura y simple de las verdades. Somos seres que queremos saber, seres que muchas veces caminamos a ciegas y procuramos que cada paso sea lo más seguro posible y en cuanto encontramos algo que se sale de lo estrictamente normal… Nos entra miedo. Algunos tienen la innata capacidad de no mostrar miedo alguno, aunque estoy seguro de que en su interior les come un miedo enorme, más que el que muchos estamos dispuestos a admitir. Pero la vida es así.

El miedo es, y será siempre, parte de nuestra vida, y está en cada uno de nosotros superarlo para poder dar grandes pasos hacia la madurez, la perfección, la felicidad, la compasión… Suena más profundo de lo que en realidad quiero, pero es que hay que tener en cuenta que este tema es muy serio, y hay que tratarlo con mucho cuidado. 

Mira, yo no sé exactamente para qué estoy en el mundo, de verdad, no lo tengo claro, ni lo tendré claro hasta que se me aparezca Dios y me dé unas palmaditas en la espalda y me diga lo que me toca. Porque nunca nadie puede saber a ciencia cierta cuál es nuestro cometido en la vida. Matizo: nunca es una palabra demasiado… infinita, más bien digamos que hay que tener mucho camino andado para saber por qué estamos aquí, o esa es mi opinión.

Lo único que tengo claro es que… Nunca podré llegar a ser ni hacer nada sin la ayuda de los demás. Ahí no dudo ni un momento, sé que si no fuera por la ayuda externa yo no sería capaz de llegar a ninguna parte, de alcanzar ninguna meta, de proponerme ser mejor, porque… Sí, vale, el hecho de hacerlo por Dios ya merece la pena pero seamos sinceros… Siempre tenemos a una persona especial en mente para que esa idea tenga fuerza. Y ya lo escribí en una de mis primeras entradas, a veces esa persona puede ser una madre, un padre, un hermano, un amigo, la novia… Pero de verdad, tened claro que solos no podréis casi ni lavaros los dientes, así exagerando. La soledad no conduce más que a la tristeza. Para un tiempo viene bien no rodearse de nadie, aclarar la cabeza y poner todo en orden pero… Si pretendemos emprender proyectos en solitario fracasaremos, y cuando caigamos no tendremos a nadie que nos levante, y no querremos despegarnos del suelo.

Cómo vivir la vida… Suena complicado, y de hecho lo es. La vida es todo lo que tenemos, es nuestra esencia y es nuestro proyecto. Hemos sido creados para llevar a cabo el más perfecto de los proyectos, y Dios nos ha dado las cualidades necesarias para que podamos llevarlo a cabo con tiempo, calma, e incluso que nos retractemos de los avances y queramos volver a empezar de nuevo. Eso sí, nos exige resultados, resultados que van acorde a la capacidad de cada uno y a la destreza con la que hayamos utilizado las herramientas que Él nos ha dado. 

No voy a entrar demasiado a valorar el cómo pero sí quiero que queden claras las ideas. Somos como somos, al principio una idea, que Dios plasma en carne y hueso. Los primeros pasos son las líneas mal trazadas en una hoja de papel, mientras que cuando crecemos, éstas se van haciendo cada vez más finas, más perfectas, y van dibujando, para cada uno, un edificio arquitectónicamente perfecto, que se sustenta sobre los pilares necesarios que son: amor, familia, los demás y Dios. Luego, según la fiabilidad de la estructura, se pueden añadir pilares complementarios… Cuando el proyecto está terminado y está todo preparado para construir, es en ese momento en el que nos hemos realizado y nuestro paso por el mundo terrenal está completo. Y con eso no quiero decir una edad determinada, porque a algunos les cuesta toda la vida, y se realizan en el lecho de muerte, mientras que los más jóvenes talentos pueden ver realizada su obra incluso antes de llegar a la mayoría de edad. 

El caso es que, como colofón a un largo y aburrido texto, quiero remarcar la idea de que Dios nos guarda un cometido para el cual somos únicos, quiere que lo llevemos a cabo durante toda la vida y que, por medio de los amigos, la familia y el ser más querido, lo realicemos lo más perfectamente posible, para que podamos ser felices nosotros, los que nos rodean, y Él.


Buenas noches, besos, saludos y abrazos.

                                                                          Juan Lasheras Cuenca


P.D.: Vive la vida sabiendo la suerte que tienes de poder estar aquí, de saber que Dios te ha elegido como hijo suyo que eres, deja el listón bien alto y lucha para que cuando te vayas de este mundo lo puedas hacer con la cabeza bien alta, la conciencia tranquila y la satisfacción de saber que, gracias a tu ejemplo y tu dedicación a los demás, serás el modelo que muchos quieran para sus vidas. Y no, no lo digo de forma prepotente, lo digo con el corazón, es la verdad. Tambien es bueno saber que las mejores obras arquitectónicas se admiran en silencio, como cuando por ejemplo una persona pasa frente a un edificio y se sonríe y contempla consternado la belleza que todo él implica. Yo sinceramente quiero ser así.

viernes, 4 de marzo de 2011

Exámenes y acné


Es típico, por no decir de forma incorrecta la palabra “mítico”, que cuando llegan los exámenes la cantidad de entradas en un blog disminuyan considerablemente. Y bueno, esta es también mi excusa, así que tengo que creerme el argumento sí o sí. Como decía, acabo de pasar el periodo de exámenes parciales, no muchos pero tampoco fáciles. No han ido mal, ahora estoy a la espera de saber los resultados, que espero que como mínimo sean todo aprobados y de ahí espero que alguna sea mejor que un suficiente… 

Exámenes… Los peores enemigos de los jóvenes, después del acné, ¿no? Realmente a mí el tema del acné nunca me ha preocupado demasiado, no he sufrido brotes como los de algún amigo y tampoco he sido tan tonto, con respeto hacia los que han hecho lo siguiente que voy a decir, de tomar pastillas para que se me pasen los granos más rápido. Yo creo sinceramente que los granos no son malos, que hay que pasarlos, y que a veces nos recuerdan que hay que tener cuidado y no interesarse y preocuparse demasiado por el aspecto físico, porque sino acabaremos siendo unos vanidosos y unos materialistas. A mí, por ejemplo, de vez en cuando me salen granos… Algunos dejo que se vayan solos y los más prominentes los trato de reducir al mínimo posible. Obviamente sé que notarse se notan, y muchísima gente disimula muy mal cuando te miran a la cara y tienes un grano. Es lógico, es muy difícil ocultar algo así, y más es pretender que nadie se dé cuenta. Pero como digo, los granos son buenos, te bajan los humos muchas veces.

En cuanto a los exámenes… Sinceramente, los veo necesarios. Que me gusten ya es otra cosa, pero creo que vienen muy bien para ir preparando la materia para el examen final y porque así los alumnos responsables que estudian día a día o al menos lo intentan, conseguirán un porcentaje mejor que el resto de alumnos. Algunos pensaran que por qué hay que hacer exámenes parciales, que ya somos mayorcitos y demás, pero a ver, seamos sinceros, si no nos obligan a estudiar no tocamos un libro, y si no tocamos un libro… Lo miremos por donde lo miremos vamos a suspender. Sin embargo, gracias a los exámenes parciales ya tenemos otra motivación extra para estudiar, porque si suspendemos sabremos que tendremos que sacar muy buena nota para aprobar, y eso exige mayor esfuerzo. Vale, no somos niños, pero sí que es cierto que ninguno de nuestros padres estaría de acuerdo con que no fuéramos a clase, ¿verdad? Al menos los míos no lo estarían… Creo que hacen bien con el tema de pequeños test, de trabajos, porque a la hora de la verdad… Cuando luego recuerdas lo que tienes que estudiar… Sale mucho más rápido, y mentiroso el que diga lo contrario. El otro día en clase de Derecho Civil el profesor habló de una práctica de las primeras que hicimos, y yo me acordaba perfectamente del caso y de la respuesta, y cuando supe responderle bien… No sé, me noté satisfecho. 

Si soy sincero, yo tampoco soy un alumno ejemplar de notas increíbles, pero sé que si no estudio voy a suspender, y sobre todo sé que el “no hace falta ir a clase” es un error muy grande. Las dos asignaturas que más guerra me han dado son aquellas en las que he faltado a clase y casualmente son de la misma profesora.

En definitiva y como conclusión, vive la vida con acné en la cara, que es sano y viene muy bien, y por otro lado deja de poner excusas a todo lo malo que haces echando las culpas a que si nos ponen muchos exámenes o que tenemos muchos trabajos… Si nos organizamos bien podremos sacarlo todo, y si además queremos notazas pues ahí habrá que “give up” algo a favor del estudio. Sí, es así, aquel que más estudia mejores notas saca, y también renuncia a salir más o a estar con la novia, o incluso a tenerla. 

Mucha gente piensa que no es mejor quien más estudia, pero hay que reconocer que el esfuerzo que puede llegar a hacer una persona que estudia de verdad es asombroso, y como tal… Hay que quitarse el sombrero. Por supuesto que estudiar no tiene que ocupar toda nuestra vida, cerebritos que yo conozco salen, no hacen lo mismo que una persona con la mitad de su nota, pero salen y descansan e incluso pierden el tiempo. Lo que sí tienen claro es dónde tienen que estar en cada momento, y si un finde no hay que salir, no se sale, si un día no puedes hacer algo por tener un trabajo pendiente pues… te fastidias, y si no no te comprometas a estudiar una carrera. 

Besos, saludos y abrazos,

                                                                   Juan Lasheras Cuenca


P.D.: disfrutad de la vida, enserio, se puede compaginar todo. Repito que no soy el mejor ejemplo pero al menos yo, aunque no haga lo que debo aun sabiendo que puedo… Luego no me quejo, y eso quien me conozca, salvo mis padres, lo sabe. A mis padres es que si no les digo que me explotan… No tengo argumentos para no sacar dieces. ;)

martes, 22 de febrero de 2011

Gente normal

Yo lo que quiero es gente normal, gente bien sencilla, fácil de tratar. No me gusta nada la gente quisquillosa, chulitos, egoístas y un poco gilipollas. No me gustan los subiditos, hipócritas ni cretinos. Yo lo que quiero es gente normal, que rían, que callen y que a veces me dejen en paz. 

Solamente pido a esa gente que se sobra: tened más cabeza, y abrid menos la boca. Porque hay veces que uno intenta ser un poquito normal, vivir una vida simple, pasar el día y poco más. Pero para estropearlo todo, está esa clase de tontos, con su continua hipocresía, con su barata poesía. Hay gente, y gente normal, gente que te cae bien, y otra regular. Todo es cuestión de hacer un poco el papelón, de callarse la verdad, y actuar con falsedad. Estoy harto de la mentira, el engaño y la ironia. Cansado estoy de pelear, contra murmullos, cuchicheos y Dios sabe qué más. 

Quiero poder vivir tranquilo, un grupo de amigos, y un buen escondrijo, donde poderme ocultar de quien me quiera molestar. Una cosa es vivir con sinfonía, y otra muy distinta con falsa filosofía. Mucha gente con remedios chinos quieren ocultar sus lios, apartar como sea todo eso que no se desea. Pero si quieres aconsejar, hablar o dar lecciones magistrales, algo te recomiendo yo antes: bájate de la nube, que das pena, no creas que te luces. 

Yo lo que busco es gente normal, amiga, sincera, que te diga la verdad. Quiero gente buena, gente verdadera, gente leal, buena compañera. Quiero honestidad, virtudes y mucho más, pero si he de ser sincero, también quiero sus defectos. Solo busco gente muy normal, como tú o como yo, ¿es pedir de más? 

Con un abrazo y un beso se despide este blogero.


                                                                          Juan Lasheras Cuenca      



P.D.: la moraleja está en que no es la gente más popular, o la más filosofal la que realmente es buena. Hay que poner los pies en la tierra, vivir consecuentemente y echarte el mundo a cuestas. Vivir todos los días de una burda ñoñería no te va a dar de comer, no vas a aprender a vivir, y te aseguro que te van a morder.  

jueves, 17 de febrero de 2011

Historia de un error


Hoy es uno de esos días en que miro fotografías y… me siento triste. Hace poco puse en mi estado de una red social que para madurar es necesario un cambio, y que ese cambio conlleva muchas veces dejar gente atrás. Eso es algo totalmente cierto, en ocasiones hay gente que solo te tira para abajo, pero porque tú no te das cuenta de que esa gente no te aporta nada bueno. Sigo pensando que lo que dije está bien dicho, que tal vez no haya que ser bueno siempre con todo el mundo.

Pero… Diferenciemos: hay gente y gente importante; hay conocidos, y amigos. Soy un tonto, y pensando en mi mismo he perdido amigos, amigos importantes que no quería perder, pero que creía lo más correcto. Y desde entonces no hay un solo día en que no sepa que me he equivocado, que algunas de esas personas no quería dejarlas atrás porque lo han sido todo para mí. He llegado incluso a criticarlas, a pensar para mis adentros que no merecían ser mis amigos pero ahora lo pienso y digo: “¿Quién co*o soy yo para decir quién merece o no ser mi amigo? ¿Acaso no tengo que agradecer y tener suerte de poder contar con esa gente que me quiere?

Amores, amistades… Personas que nunca se olvidan, y sobre todo no se olvidan si realmente no han hecho nada malo para que las borres de tu mente. Mirando fotos,  he visto las sonrisas de esas personas a las que desgraciadamente he dejado atrás, y me ha entrado un sentimiento de pena y de añoranza. Muchas veces uno mismo quiere protegerse de lo adverso, o tratar de negar los evidentes sentimientos, y todo ello por miedo al rechazo, a la culpa, o porque pensamos que merecemos más atención por parte de esas personas. Pero repito, me equivoqué. Y tengo claro que lo hice, sé los motivos por los que lo hice y sé que si ahora mismo volviera atrás en el tiempo, con la cabeza un poquito mejor puesta como la tengo ahora… No volvería a cometer muchos de los errores que cometí. Para empezar habría sido mucho más hombre para afrontar cierta serie de problemas, habría dejado de pensar con otra cosa que no fuera la cabeza y tal vez, solo tal vez, tendría ahora gente a mi lado que sé que me haría mucha mejor persona. Porque así lo experimenté en su momento. Tendría que agachar la cabeza, que dar la razón y dar gracias por todo lo que esas personas me han aguantado y me han querido.

Siempre he sentido algo muy especial por una persona en concreto, y no diré nombres. Pero, por si esa persona piensa que he sido una mala persona, cosa que es completamente lógica, quiero que sepa al menos qué era lo que sentía, que fue lo que sentí al portarme mal y que es lo que hoy en día siento. Así que ahí va, con el corazón:

En primer lugar, esa sonrisa… ¿Sabes que me volvías loco? De verdad, no es fácil ver a una persona sonreír tanto, porque… Es complicado ser así, y a veces llega a aburrir estar todo el día sonriendo viendo las caras amargadas de muchos o lo poco que se valora esa sonrisa en momentos importantes. Agradezco mucho que estuvieras ahí en todo momento, agradezco esa sonrisa diaria, esa buena gana y ese saber estar, fueron fundamentales para mí, y si soy aun más sincero… No sabes la envidia que tenía de tu calidad como persona, siempre has sido un ejemplo a seguir, y un ejemplo envidiado, no solo por mí, sino por todos.

Segundo, tu capacidad para aguantar mis constantes embestidas de “locura”, adolescencia, (obsesión), y miedos… Fueron increíbles. En ningún momento dejaste de estar ahí, ni siquiera cuando yo te hacía daño, eso es algo tan increíble como para quitarse el sombrero, y aunque no me veas, lo sigo haciendo en la soledad de mi habitación, cuando me pongo a pensar. Ejemplo en todo, me ayudabas en lo que necesitara, a mí, a quien me rodeaba y a quien te rodeaba. Cada cosa nueva que hacías era… Otro motivo más para tenerte en un pedestal, y nunca hubo nada que hicieras que pudiera decepcionarme. Además, recuerdo cómo siempre me metía contigo y tú nunca te enfadabas. Con respecto a eso… No sé si sabes que cuando un chico se enamora de una chica, o cuando le gusta de verdad, tiende a actuar como un tonto con esa chica, a meterse con ella constantemente y a dar más bien pocos signos de madurez. Es así, te lo aseguro.

Tercero… ¡Es que podría decir tantas cosas sobre ti! No quiero hacer esto demasiado largo, pero no quiero tampoco quedarme corto porque quiero hacerte ver que valoraba y sigo valorando todo lo que hacías, todo lo que eras y todo lo que espero que sigas siendo. Me da rabia, me da miedo, tengo envidia de todo el que está a tu lado, quisiera poder disfrutar de tu compañía y poder tenerte en clase. Incluso casi hago la misma carrera que tú solamente por ti. Sé que hubiera sido algo absurdo, pero es cierto. Ah, y no puedo olvidarme de que mi número favorito está también relacionado contigo. Parece una obsesión, pero no creas eso, no lo es. Aún sigo pensando que, al menos para mí, eras la persona perfecta, la mujer de mis sueños, la madre de mis hijos (que no suene obsesivo eh!). Había mala gente que intentaba meterme ideas equivocadas sobre ti, gente que te envidiaba y querían hacer que dejara de lado todo lo buena persona que sabia y había comprobado que eras. En parte lo consiguieron, y aborrezco lo que llegué a pensar, porque en ningún momento era fiel reflejo de todo lo que eras y lo que yo sabía que eras.

Cuarto, no sabes cuánto lamenté dejarte en la cuneta. Tú, que nunca lo hiciste y te mantuviste firme, viste cómo yo me olvidaba de ti. No creo tampoco que para ti fuese una gran pérdida, tal vez incluso fuese más un alivio para ti que otra cosa. En parte pensar así me alivia, porque tu forma de ser es bastante madura, y eso desde hace bastante años, y puede que librarte de mi fuese lo mejor que te ha pasado y no haya sido un problema. Para mí fue sinceramente como clavarme un cuchillo en una parte grande de mi corazón, desde que lo hice sé que algo murió dentro de mí. Espero que no te suene ñoño, no quiero serlo, pero quiero tanto decirte la verdad como admitir lo que tengo hoy en día rondándome constantemente la cabeza.  Y de esto poco más tengo que decir, fui un idiota perdiéndote y me arrepiento a diario.

Por último, en mi situación actual… Echo de menos tu compañía, la alegría que me transmitías cada vez que estabas cerca de mí, esa bondad en tu radiante cara (sí, el color de tu cara también influía en que brillases más de lo normal) y tantas otras cosas… Han pasado varios años desde que te perdí, muchas veces parecía que lo hacía pero… Tú nunca te negabas a volver a darme otra oportunidad, y tengo que reconocer que gracias a ti mejoré mucho como persona. Cada vez que cometía un fallo y tú me perdonabas, yo iba almacenando en mi memoria lo que no tenía que volver a hacer, y todo eso solo en base a ti. Es decir, para entendernos mejor, soy en gran parte como soy con las mujeres y con la gente en general por unas pautas que me marqué especialmente contigo. Trato a las mujeres como quería tratarte a ti, y pase lo que pase sé que lo estoy haciendo bien, satisfecho de mi comportamiento, porque fueron un par de años de contacto más formal y en los que pude aprender cómo tratarte. 

Creo que por hoy eso es todo, gracias de verdad, tanto a esta persona en especial como a todos aquellos que han estado a mi lado aportando su pequeño granito de arena en lo que soy ahora y que era en lo que ellos creían que podía convertirme. Siento de corazón haberos dejado, y espero que si, sois tan buenos como lo erais antes, me deis otra oportunidad para acercarme a vosotros y enmendar el resto de errores. No prometo no cometer más errores, eso es imposible, pero os prometo con el corazón que cuando los cometa, será la última vez y que vosotros seréis los primeros en ver cómo florece algo del fruto de mis errores.


Gracias, y buenas noches. Besos, saludos y abrazos,

                                                                       Juan Lasheras Cuenca


P.D.: A esa persona quiero decirle que no me olvido de ella, que la sigo queriendo como el primer día, que fue lo más importante durante muchos años en mi vida, que luchaba por ser el primero en felicitarla, por ser quien la hiciera reír. Me moría por acariciarle la cara, poder darle algo de confianza, seguridad y paz. Quería estar los 365 días del año con ella, viéndole estudiar, hablar, ayudar a todo el mundo, viajar con ella, tocar el instrumento que tocara... Pensaba que estando con ella sacaría lo mejor de mí, y sigo pensándolo a pesar de que ya esté todo perdido. Pero te quiero, y mucho. Hubiera dado la vida por ti, y creo que te pase lo que te pase y me pase lo que me pase, eso no cambiará nunca. Que sepas que me tienes, para lo que quieras y cuando quieras.